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En Argentina, la igualdad de oportunidades en educación superior dejó de evolucionar

Lo mismo sucede en Finlandia. Y aunque destinan a educación presupuestos diferentes en relación a su PBI, los dos países comparten una característica: cuanto más se acercaron a la lógica del mercado, más se incrementó la desigualdad en el acceso a la formación universitaria. En ambos casos, estas inequidades se profundizaron a partir de la década del ´90. Así los indica un trabajo del International Network for Comparative Analysis of Social Inequalities (INCASI), en la que participaron investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba y de la Universidad de Tempere, Finlandia. [27.06.2019]

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Soledad Huespe
Por Soledad Huespe
Redacción UNCiencia
Prosecretaría de Comunicación Institucional
shuespe@comunicacion.unc.edu.ar

A principios del siglo XX, las instituciones universitarias de Argentina y Finlandia eran de élite: reproducían la estratificación social y las posiciones de poder social y cultural de sus comunidades. Sin embargo, de la mano de la Reforma Universitaria de 1918 gestada en la Universidad Nacional de Córdoba, en nuestro país surgió con fuerza la demanda de igualdad de oportunidades educativas para todos.

En Finlandia, en tanto, la creación del Colegio Civil en 1925 en Helsinki –renombrado en 1930 como Facultad de Ciencias Sociales– fue la génesis de lo que sería luego la Universidad de Tampere, en 1966. Esa facultad se propuso brindar formación en ciencias políticas y sociales para promover la democratización de la sociedad.

Estos ideales cobraron más fuerza a partir del surgimiento del estado de bienestar. Después de la Segunda Guerra Mundial, la reforma de la escuela integral –en la década de 1960– terminó por arraigar la idea y el valor de la igualdad social en el sistema educativo finlandés y la sociedad en general.

Pese a todos esos avances, en gran parte del mundo –Finlandia incluida–, comenzaron a implementarse políticas neoliberales a partir de 1990. Y el rumbo que estas plantean ha impactado negativamente en la reducción de las desigualdades sociales en la educación superior.

Un estudio realizado en el marco del proyecto International Network for Comparative Analysis of Social Inequalities (INCASI) buscó analizar, a través de resoluciones y documentación histórica de ambos países, las similitudes y diferencias, desarrollando interpretaciones plausibles ubicándolas en su contexto social e histórico.

En la iniciativa, desarrollada a su vez dentro del programa “Global trends in social inequalities in Europe and Latinoamerica and exploring innovative ways to reduce them through life, occupational and educational trajectories research to face uncertainty”, participaron Cecilia Blanco, investigadora del Centro de Investigaciones Jurídicas y Sociales, una unidad de doble dependencia (Facultad de Derecho/UNC - Conicet) y Eriikka Oinonen, de la Universidad de Tampere (Finlandia).

Derechos individuales y valores colectivos

“Desde la década del ´60, la universidad de las élites se convirtió en la universidad de masas, a medida que el sector universitario creció en número de estudiantes y de instituciones”, explica Blanco

“Desde la Segunda Guerra Mundial, en Finlandia el paradigma de la política de educación socialdemócrata ha sido caracterizada por el énfasis en el desarrollo individual en el marco de la comunidad, solidaridad y responsabilidad social. Pero a partir de 1980, los valores de los derechos individuales y la elección han competido con los valores colectivos”, completa.

De acuerdo a esta investigación, hoy el individualismo está afianzado en todos los sectores de la sociedad, incluso en el marco de la educación, que es considerada, cada vez más, como una actividad privada en lugar de una bien público.

“Cada vez es más evidente que las políticas de educación superior –tanto en Argentina como en Finlandia, y en el mundo–, están afectadas por programas económicos de corte neoliberal. En tal sentido, las guías rectoras de estas políticas suelen ir de la mano con los principios de la “new public management” (o nueva gestión pública) que responden a la lógica del mercado. Así, las universidades cada vez más tienen que ofrecer servicios rentables, funcionar bajo la lógica de la eficiencia, la eficacia y la competitividad”, manifiesta Blanco.

Bajo el influjo de estas políticas neoliberales y pese a sostener un estado de bienestar, a partir de los '90 Finlandia redujo su presupuesto en educación superior e impulsó políticas que dejan de considerar a las universidades como oficinas dependientes del Estado.

A partir de la nueva Ley de Universidades (Universities Act.558/2009), estas instituciones son convertidas en entidades legales independientes, que pueden involucrarse en actividades rentables, poseer propiedades tangibles e intangibles. “Se les reduce la autonomía a partir de la incorporación en los Consejos Superiores de representantes de la industria y los negocios. Los rectores se convierten más en CEO’s que en representantes de la academia”, explica la investigadora.

El caso argentino

“Históricamente, la democratización de la educación superior en Argentina se llevó a cabo incrementando el número de instituciones y de programas de becas universitarias. Sin embargo, una serie de investigaciones muestran que estas reformas no redujeron las desigualdades sociales", apunta Blanco.

Para la investigadora, si bien aumentar el número de las universidades puede interpretarse como la extensión del derecho a ingresar a la educación superior, en realidad no todos los grupos sociales tienen la misma posibilidad de acceder y permanecer en el sistema.

"Las diferencias sociales –manifestadas en diferencias culturales de los ingresantes a las universidades–, actúan como barrera para quienes pertenecen a los sectores sociales menos favorecidos. Por otra parte, las becas y subsidios para subvencionar a estos jóvenes parecieran resultar insuficientes”, reflexiona.

En este sentido, el trabajo de Blanco y Oinonen termina por confirmar una hipótesis largamente difundida: en Argentina, a pesar de la gratuidad de la universidad pública, el ingreso de los jóvenes a la universidad está asociado del nivel socioeconómico de sus familias y del nivel educativo de los padres.

Mercado versus igualdad de acceso

¿Cómo interactúan las políticas educativas con las políticas económicas en sendos países? “Según nuestro análisis, cuando ambas políticas se mezclan –y lo hacen cada vez más–, la desigualdad social en la educación tiende a aumentar. Finlandia es un caso en particular: con la entrada de la lógica de mercado en las políticas educativas, la igualdad educativa y las oportunidades dejaron de evolucionar. En Argentina, las políticas educativas han sido, por mucho tiempo, dirigidas por las políticas económicas”, concluye Blanco.

Por otra parte, el estudio advierte que, debido a las grandes diferencias de clase en Argentina, no todos los jóvenes tienen las mismas posibilidades para terminar la escuela secundaria y seguir una carrera académica exitosa. A su vez, de entre quienes finalizan el secundario, hay una gran disparidad de formación.

En Finlandia, en tanto, la distinción de clase no es tan pronunciada como en Argentina, y la formación primaria y secundaria proporciona una base más equitativa para la educación superior, independientemente de su origen social y cultural. No obstante, la lógica del mercado –de la mano de la aparición de instituciones privadas–, no ha logrado promover la equidad en ese segmento.

Si bien en Argentina se procura asegurar el acceso gratuito a la universidad para todos, en la práctica no se brinda igualdad de oportunidades para los jóvenes que provienen de hogares más vulnerables. Hacerlo implicaría implementar políticas y programas que articulen la educación media con la universidad, así como llevar a cabo una inversión significativa y continua en sistemas de becas.

Esa batería de medidas posibilitaría que personas provenientes de sectores menos favorecidos, pudieran adquirir las competencias necesarias para acceder y permanecer en el sistema universitario

Con todo, a pesar de que en Finlandia la igualdad de oportunidades en educación superior ha dejado de evolucionar al ritmo que lo hacía varias décadas atrás, las mujeres son las que menos se han visto perjudicadas.

Publicación científica
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