Los tabaquillos y las aves nativas son las especies más amenazadas por la invasión de ardillas de vientre colorado en Córdoba

Días pasados, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación incluyó a estos roedores silvestres en el listado de especies exóticas invasoras presentes en el territorio nacional. Se trata de un animal que se reproduce rápidamente, se alimenta de huevos de aves nativas y construye sus nidos descortezando árboles, con lo cual afecta a los bosques. En Argentina, carece de depredadores naturales. Agustín Zarco, biólogo egresado de la UNC y especialista en el tema, analiza los principales riesgos que trae aparejada su proliferación en Córdoba y en el país. [19.05.2021]

Por Soledad Huespe
Redacción UNCiencia
Prosecretaría de Comunicación Institucional – UNC
soledad.huespe@unc.edu.ar

Las ardillas de vientre colorado (Callosciurus erythraeus) fueron introducidas en el país en 1970, en Luján, provincia de Buenos Aires. En La Cumbrecita, en Córdoba, se implantaron en el 2000 con la idea de convertirlas en un atractivo turístico más. De hecho, la comuna promulgó en diciembre de 1999 una resolución para permitirlo.

Además de estos lugares, hay otros comprometidos por la proliferación de estos roedores. Entre ellos se cuentan los partidos de Escobar, San Miguel, 25 de Mayo, Capitán Sarmiento, Salto, Arrecifes y Daireaux, en la provincia de Buenos Aires; Capital Federal; Cañada de Gómez, en Santa Fe y también la provincia de Mendoza.

Mediante la resolución 109/2021, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación las incorporó al listado de especies invasoras, alertando sobre “la amenaza a la conservación de la diversidad biológica”.

Agustín Zarco

Agustín Zarco es biólogo egresado de la UNC y comenzó a seguir esta invasión en La Cumbrecita en 2006. Las conclusiones están vertidas en su trabajo final de tesis. En esta entrevista profundiza sobre las amenazas ambientales, sanitarias y económicas.

– ¿Cuáles son los principales riesgos ambientales de una invasión de ardillas de panza colorada?

– Los riesgos de una invasión dependen de la especie. No es lo mismo lo que ocurre con los castores en la Patagonia, con la rosa mosqueta o la zarzamora en Córdoba y lo que sucede con la ardilla. Particularmente esta especie preda los huevos de aves, y eso representa un peligro potencial para las aves nativas. Además construye sus nidos encima de los árboles como esferas vegetales y los reviste internamente con corteza de árboles. Al descortezarlos, los árboles mueren de pie y allí tenemos un problema ambiental importante. En La Cumbrecita, encontramos que descortezaban los tabaquillos, una especie nativa que en Córdoba ha disminuido muchísimo. Estamos teniendo una pérdida de biodiversidad importante.

– ¿Tiene importancia la edad del árbol? ¿O prefieren los más jóvenes para descortezar?

– No, de hecho en La Cumbrecita hay árboles muy grandes que han muerto, justamente, por descortezamiento. No es un problema de la edad, porque si bien no descortezan a veces el tronco principal, lo hacen con las ramas, y terminan matándolo igual. Cuando descortezan van sacando tiritas, hacen un bollito y lo ponen dentro del nido, armando una especie de cama con esa fibra de corteza, donde duermen y se reproducen. Y lo hacen con árboles añejos, pero también con ejemplares jóvenes, que son más blandos y es más fácil sacarles la corteza.

– La Cumbrecita tiene muchos pinos y árboles que no son autóctonos, ¿también hay bosque nativo?

– Exactamente, a pesar de que en La Cumbrecita hay poco bosque nativo, lo poco que existe está siendo atacado por las ardillas. La Cumbrecita es como un trozo de Selva Negra implantada en las sierras: tiene árboles exóticos europeos (y algunos norteamericanos), como coníferas, robles y abedules. Aun así, le da lugar a especies nativas como los tabaquillos que atraen a distintas aves. Allí hay una población muy linda de Rey del Bosque, un pájaro que en Córdoba ha sufrido mucho la cacería para mascotas. Y probablemente la ardilla está predando sus huevos y perjudicando a esta especie.

– Además del Rey del Bosque, ¿hay alguna otra especie de ave que esté amenazada?

– Cuando estudié la dieta de las ardillas en La Cumbrecita encontré que comían huevos. Si bien en base a los restos no puedo definir a qué especies pertenecían, sí puedo afirmar que las ardillas comen huevos ya que encontramos restos de huevos en las heces de las ardillas. Desconozco cuáles son las especies atacadas. Es muy probable que estén afectando a varias, pero no sabemos a cuáles.

– En Calamuchita hay una incipiente industria vitivinícola ¿Puede afectarla esta invasión, como sucede en Mendoza?

– Potencialmente, sí. No tengo datos ciertos de que estén atacando las vides. Ni siquiera en Mendoza –donde las ardillas son un gran problema– hay datos precisos. La ardilla de vientre colorado es casi exclusivamente arbórea, pero cada tanto baja hasta los arbustos o el suelo. Y si bien los viñedos generalmente no superan los dos metros de altura, potencialmente sí podrían ser afectados porque se trata de un animal que tiene una predilección altísima por los frutos, y la uva es un fruto carnoso, muy dulce y muy atractivo para los roedores.

– Se dice que también producen daños económicos…

-Sí, daños económicos muy grandes: mata forestaciones enteras. Es lo que sucedió en Japón, donde empezaron a controlar la invasión dado que se morían los pinares enteros, porque los descortezaban. En Luján, por ejemplo, tienen un problema muy grave con el roído de los cables eléctricos. Tuvieron que cambiar todo el sistema y hacerlo subterráneo, con la inversión económica que eso implica. También representan un problema en los sembradíos: como se sienten atraídas por el sabor del caucho, muerden las mangueras de riego. Entonces en los viñedos quizás no se comen tantas uvas, o el daño sea menor, pero cuando empiezan a roer las mangueras –y siempre lo hacen–, el perjuicio económico es gravísimo. Hablo de viñedos o de cualquier cultivo. Como en el caso de Luján, que es el mayor productor de kiwi en Argentina, y han tenido un problema gravísimo, no tanto por la fruta, que también la comen, sino porque deben cambiar todas las mangueras constantemente.

– ¿Puede esta especie transmitir enfermedades a los humanos?

– Sí, la leptospirosis. Es producida por una bacteria zoonótica, que se transmite de animales a humanos por la orina, y es muy común en muchas especies de roedores, no solamente en la ardilla. La enfermedad puede ser mortal para los humanos si no se realiza el tratamiento. De los estudios parasitológicos realizados, es la patología más grave que se ha encontrado en ardillas. Por eso se ruega a la población que no manipule ningún animal silvestre, y menos ardillas o roedores en general.

-El ministerio de Ambiente habla de “invasión” de ardillas de panza colorada, ¿se puede hablar de una invasión aun cuando los focos están tan identificados?

– Una invasión, desde el punto de vista ecológico, ocurre cuando una especie exótica –es decir, que proviene de otro lugar, que no es nativa– se establece, empieza a crecer y a dispersarse. Ahí hablamos de una invasión. No importa que esté relativamente focalizada. En el caso de Córdoba, tranquilamente las ardillas se pueden estar dispersando a los bosques aledaños que están todos conectados.

– ¿Cómo puede extenderse a zonas aledañas?

– Una de las formas más fáciles de dispersión es que, como son muy simpáticas, diurnas y muy bonitas, las personas las capturan y las liberan en otros lugares. Por eso los focos de invasión que inicialmente eran aislados en zonas urbanizadas. Pero muchos (aunque no todos) crecieron invadiendo una superficie considerable.

Origen y características de la ardilla de vientre colorado
“Proviene de Asia, del sur de China. Es arborícola, diurna y puede comer lo que sea, por eso se adaptó tan bien a estos ambientes. Tolera muy bien el frío, pero también se adapta al calor y por eso se extendió en Santa Fe y Buenos Aires. En los años ’70 solo tres ejemplares fueron liberados en Jáuregui, Luján, provincia de Buenos Aires. La población creció y hoy son millones de ejemplares”, explica Zarco.

Según explica el biólogo, tienen dos camadas de crías al año y no tiene problemas de endogamia, como ocurre con otras especies donde el parentesco hace que empiece a decaer la población.

“Es una rata arborícola simpática y muy atractiva, pero muy complicada para nuestros ambientes porque aquí prácticamente carece de predadores. Por eso la gran mayoría de las crías llegan a adultas y se siguen reproduciendo. Esa es una de las tantas razones que hace que sea tan eficiente para invadir nuevos lugares”, agrega.

A ello se suma que se desplaza muy bien entre cables de luz, puede moverse por largos trechos conectando lugares que no tienen bosques. “Evolutivamente es muy eficiente para copar nuevas áreas”, completa Zarco.

Agustín Zarco es biólogo por la Universidad Nacional de Córdoba (2008) y doctor en Ciencias Biológicas por la UBA (2016). En su carrera se ha focalizado en la ecología del comportamiento animal y la biología de la conservación. Hoy es presidente de la Asociación para la Conservación de la Diversidad Biológica Argentina (Biota) y se desempeña como investigador y docente universitario en Mendoza, Argentina.
La tesis

Fecha de publicación: 18 mayo, 2021