La anatomía del knock out

En una lucha de boxeo, pocas cosas emocionan tanto a la audiencia como ver caer a uno de los contendientes tras un golpe bien colocado. Quienes no suelen asistir a este tipo de eventos, quizás deberían ver la pelea entre Rocky Balboa e Ivan Drago, en la película Rocky IV, para entender un poco la emoción. Está bien, ninguno de los dos queda inconsciente, pero nadie podrá negar que la pelea estuvo buena.

Por Ezequiel Martín Arrieta
Colaborador UNCiencia
Prof. Asistente. Facultad de Ciencias Médicas
Redactor de El Gato & La Caja

Si bien a los que disfrutan del show les puede parecer un momento de excitación, para el boxeador es un hecho que compromete su salud, tanto a corto como a largo plazo. Numerosas investigaciones demuestran que esos repetidos golpes en la cabeza causan daños cerebrales que, en ciertos casos, pueden derivar en cambios en la personalidad e incluso demencia. Peor aún, cuando el impacto tiene la suficiente energía puede originar una hemorragia cerebral y causar la muerte del pugilista.

¿Pero qué causa el knock out? Una conmoción cerebral, bueno, muchas conmociones. Si bien el knock out parece ser desencadenado por una trompada bien puesta, la caída a la inconsciencia es resultado de muchas conmociones causadas por varios golpes, cada uno de los cuales va llevando al sujeto más cerca de la oscuridad.

Las conmociones cerebrales son la forma más leve de traumatismo cerebral. Leve es una forma de decir, porque una mano cerrada a más de 36 km/h puede producir bastante daño en la cabeza. Un cross ejerce una fuerza sobre el cráneo que es transmitida hacia el cerebro, el cual se golpea en ese momento en el lado opuesto y vuelve a hacerlo al regresar (contragolpe). La mejor forma de entenderlo es imaginando una campana, donde el badajo (la cosita del medio) vendría a ser el cerebro.

En este movimiento brusco se generan compresiones del tejido nervioso que impiden un flujo sanguíneo adecuado, lo que se agrava con los sucesivos golpes. La alteración de la llegada de sangre a ciertas zonas del cerebro conduce a un punto crítico donde el órgano intenta hacer algo al respecto. La respuesta es el desmayo (pérdida de la consciencia), cuya finalidad es colocar el cuerpo en posición horizontal para beneficiar el flujo sanguíneo. Para que llegue el agua al tanque, hablando en criollo.

Una vez normalizada la nutrición de las neuronas de la zona afectada por el knock out, el cerebro se “enciende” otra vez y el boxeador se levanta. O no. Cuando esto último ocurre, puede deberse a lo menos deseado: el fallecimiento del boxeador por hemorragia cerebral.

Por eso es importante que quienes practiquen estos deportes, y también sus entrenadores, conozcan los riesgos que se corren, no solo en la competencia arriba del ring, sino también durante los entrenamientos. Comprender esto permite lograr una reducción exitosa de las lesiones.

Más ciencia es más libertad.

Referencias
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Walilko TJ et al (2005). «Biomechanics of the head for Olympic boxer punches to the face». Brit J Sports Med 39: 710-719.
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Miele VJ & Bailes JE (2007). «Objectifying when to halt a boxing match—a video analysis of fatalities». Neurosurgery 60: 307-316

Fecha de publicación: 25 marzo, 2015