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Pioneros

Cecilia Castro indagó en los orígenes y el surgimiento de los salones de fiestas infantiles como espacios mercantilizados. Lo que llama la atención es que el puntapié inicial lo dieron empresas nacionales. “A mediados de los años 80, en el marco de la creación de mercados infantiles específicos y comercialización de experiencias, una de las empresas pioneras en Córdoba en incorporar este servicio fue Pumper Nic, una casa de venta de comidas rápidas. Otra empresa nacional que se sumó a esta tendencia fue Neverland”, subraya la antropóloga.

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En los 90, se instalaron en Argentina los grandes emporios internacionales McDonald’s y Burger King. Ambas empresas redujeron el protagonismo de Pumper Nic en el mercado cordobés. “Mc Donald’s percibe que niñas y niños influyen en las decisiones de compras familiares, y crea un modelo de fiestas infantiles. Otra cuestión que introduce la empresa son las dinámicas de gestión del servicio y de las relaciones laborales, a través de la disciplina del management”, agrega Castro.

Al ensayar algunas de las causas que empujaron la instalación de esta tendencia de los salones de fiestas para niños, Castro sintetiza: “Hubo una significativa reducción de los espacios en las viviendas, y en la actualidad los padres trabajan más tiempo; en cierto modo, estas cuestiones contribuyeron a la delegación de la gestión de la diversión”.

Otro factor que también tuvo injerencia en la expansión del fenómeno fue la crisis que atravesó la Argentina en 2001 y 2002. El colapso del aparato productivo, bancario y de las finanzas públicas generó un gran número de ciudadanos sin trabajo.

“Pos 2001, un conjunto de personas encontraron en las fiestas infantiles un negocio rentable y que no necesitaba de gran inversión inicial. En muchos casos, me encontré con emprendimientos que estaban en manos de familias enteras, o personas que comenzaron alquilando castillos inflables a domicilio y luego esto se amplió hasta llegar a convertirse en un pequeño salón. También hubo casos de personas que invirtieron su indemnización, luego de haber perdido el trabajo, en la puesta en marcha de un salón para cumpleaños infantiles”, recuerda la antropóloga.

De este modo, iniciado el siglo XXI, un conjunto de agentes diversificaron y expandieron el negocio, ofreciendo paquetes de ofertas y locales exclusivos. Así, encontraron una forma de incorporarse al desarrollo económico y sociocultural de la ciudad. Hoy, de acuerdo a los registros de la Municipalidad de Córdoba, son aproximadamente 170 los salones que cuentan con habilitación y que participan del “mundo de las fiestas de cumpleaños infantiles”.

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