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Una cordobesa con deseos de universos paralelos

Gabriela González es profesora de física y astronomía en la Universidad estatal de Louisiana (Estados Unidos), y vocera del proyecto LIGO. En esta entrevista, recuerda sus años de estudiante en la Universidad Nacional de Córdoba, la calidad de la formación académica que recibió en la Facultad de Matemática, Astronomía y Física, así como su anhelo de universos paralelos para poder disfrutar más tiempo en Córdoba.

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¿Qué período o momento de su paso por la UNC recuerda con más cariño?

Yo ingresé a la UNC en 1983. Los mejores recuerdos no son tanto sobre mis estudios en física –que me dieron una formación académica buenísima–, si no las memorias de la reorganización del centro de estudiantes de lo que por entonces era el Instituto de Matemática, Astronomía y Física, hoy Facultad. El primer presidente de ese centro de estudiantes después de la dictadura fue Francisco Tamarit, el actual rector de la UNC.

¿Cómo llegó a investigar las ondas gravitacionales?

En mi época de universitaria me enamoré de la Teoría de la relatividad general de Einstein, sobre la cual hice mi tesis de licenciatura, bajo la dirección de Mario Díaz. Pero lo que me llevó a estudiar la medición de ondas gravitacionales que celebramos ahora fue Peter Saulson, el director y mentor en mis estudios de doctorado en la Universidad de Syracuse, New York. Él me demostró la belleza de poder medir perturbaciones en el espacio-tiempo, más que calcularlas.

¿Qué rescata del sistema universitario público argentino?

La educación universitaria en física que recibí en Argentina fue comparable a la de las mejores universidades. Cuando comencé mi doctorado, podía hablar con colegas mucho más avanzados que yo en una variedad de temas.

Cuando inició su carrera científica, ¿imaginó participar en un proyecto colaborativo internacional de la envergadura de LIGO?

¡No! Cuando empecé mi doctorado en los años ’90, no entendía tanto como ahora que gran parte de la ciencia –ciertamente grandes descubrimientos como el que anunciamos– no son el producto de unos pocos científicos trabajando en un laboratorio de una institución, sino el trabajo de cientos de personas colaborando en diferentes aspectos, situados no solo en muchas instituciones distintas, sino en muchos lugares del mundo también.

¿Visita regularmente la Argentina?¿Qué es lo que más extraña?

Visito a mi familia en Córdoba una o dos veces por año, y trato de visitar a mis colegas y amigos en la UNC cuando estoy allí. Lo que más extraño es la familia, los amigos y los colegas y activistas de la UNC. ¡Quisiera universos paralelos para vivir en varios lugares al mismo tiempo!

¿Qué cree que distingue a los científicos argentinos de los del resto del mundo?

La importancia que le da el país a la educación y a la ciencia –sobre todo en la última década–, y la actitud de que no sólo hace falta hacer ciencia, sino comunicarla y lograr que la ciencia contribuya al progreso colectivo en general.

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